Malandar

Desde el silencio, como de la nada, aparecen tímidamente los acordes de guitarra in crescendo, y la voz de Miguel, bajo el influjo, el eco de voces com la de Jeff Buckley o la de Antony Hegarty (Antony And The Johnsons), susurra su lamento, su arrepentimiento y su declaración incondicional a Silvia. El arranque de la canción augura un artista de otra dimensión, un cantante bestial con un timbre y poderío vocales muy personales, arropado por una banda compacta, que se conoce a la perfección, capaz de crear riffs, tempos, cambios de ritmo, sonidos originales, que les distingue de cualquier otra banda. Es un comienzo que va a marcar el resto del repertorio. Doce canciones que van a marcar pauta. En “Silvia” se percibe al instante que Miguel y Nito, preferentemente, escriben y arreglan canciones para compartirlas en concierto, para cantarlas alalimón con el público. Es la vena anglosajona, desde Radiohead a Coldplay, desde Vetusta Morla a Izal. Melodías pop que se contagian e invitan al personal a no dejar de bailar y de corear.

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